Tres reglas para que no fallen nunca las cremalleras

Hablar del peligro de las cremalleras siempre nos acerca al territorio de las leyendas urbanas, que nos hablan de pacientes varones que llegan al hospital con un doloroso enganchón de la piel de algún sitio muy sensible en la cremallera de su pantalón.


La realidad es que aunque esto ocurre, la estadística lo refiere a niños pequeños, que no  manejan aún bien estas cosas, o a quienes la prisa por salir corriendo a jugar les lleva a no usar la cremallera con cuidado. Es verdad que cuando no es fácil desenganchar la cremallera sin rasgar la piel y se acaba en Urgencias.

Donde más se ve el peligro de las cremalleras es en realidad en bolsos y bolsillos

No es extraño ver en la cola de los pasaportes de un aeropuerto a alguien luchando por abrir su cremallera para extraer sus documentos e, incluso, a alguien que con la prisa tiene que romperla o, en los anoraks, rasgar el bolsillo por el interior para acceder al contenido.

La cremallera es un conjunto de ganchos que van montándose entre sí desde lados opuestos, tal como podemos ver en el vídeo de National Geographic.

La calidad y encaje de los materiales determinan la duración de la cremallera

Si la calidad de los materiales y su encaje es bueno, la cremallera será muy duradera, pero a esa calidad de partida debemos añadirle tres reglas básicas para que no nos fallen nunca:

  1. Tensa la cremallera antes de mover el deslizador. Si no lo haces así, aunque el deslizador funcione bien, se formarán pliegues en la tela que la sujeta y es fácil que se enganche entre el deslizador y los ganchos
  2. No fuerces la cremallera tirando del deslizador. Si por ejemplo tienes que ponerte una prenda muy ajustada abrocha primero los botones y, en lo posible,  ve forzando primero el encuentro de la cremallera haciendo pinza con los dedos y avanza así poco a poco el deslizador. Ten en cuenta que la cremallera en conjunto tiene una gran resistencia, pero que al abrirla o cerrarla exponemos individualmente el encuentro de cada uno de sus ganchos.
  3. Mantenla lubricada. La lubricación es esencial en un elemento donde la fricción y presión entre los ganchos es constante. Evidentemente no podemos utilizar un lubricante que contenga grasa, porque mancharíamos los tejidos. El truco es utilizar una silicona lubricante, que no mancha y nos garantiza un accionamiento sin atascos durante mucho más tiempo.

Puedes ver las aplicaciones de este tipo de lubricantes en este vídeo a partir del minuto 12:45.

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