Nueva clasificación energética del aire acondicionado

La nueva clasificación energética del aire acondicionado hace que no ocurra como antes, cuando la eficiencia de los equipos se medía calculando lo que consumían a su máxima potencia, lo que hacía imposible valorar el consumo real. Era algo así como pedirles a dos conductores que aceleren su coche a fondo  medir el consumo.

Desde que los equipos inverter poblaron los lineales de las tiendas el concepto ha cambiado, justamente porque estos equipos se regulan para no tener que “ir a tope” casi nunca. Por eso ahora, las directrices europeas obligan a que a los equipos se les mida, no el consumo a máxima potencia, sino el que se produce en distintas fases de temperatura ambiente, con lo que podemos saber de manera más fiable cuánta energía puede consumir, de promedio, un acondicionador. Esto se aplica tanto en refrigeración como en calefacción, en los equipos que llevan bomba de calor.

Las estimaciones de la nueva clasificación energética del aire acondicionado se miden en dos valores fundamentales. En ambos se establecen unas condiciones climáticas para tres tipos de clima a lo largo de la temporada de calefacción o de refrigeración y se calcula cuánto consumo necesitaría hacer cada equipo para dar respuesta a esas circunstancias y mantener una temperatura de confort.

Coeficiente de eficiencia energética estacional en frío (SEER) - Este coeficiente energético representa la eficiencia de un climatizador funcionando en refrigeración, durante toda la temporada. Se calcula como la demanda de refrigeración anual dividida por el consumo anual de energía en refrigeración. Se aplica teniendo en cuenta la zona climática a la que se destine el equipo.

Coeficiente de eficiencia energética estacional en calor (SCOP) - Este coeficiente de rendimiento representa la eficiencia del climatizador funcionando en calefacción durante toda la temporada (el valor del SCOP corresponde a una temporada de calefacción determinada). Se calcula dividiendo la demanda de calefacción anual por el consumo anual de energía empleado en calefacción. Como en el caso anterior de la nueva clasificación energética del aire acondicionado, se aplica teniendo en cuenta la zona climática a la que se destine el equipo.

En ambos, estas divisiones nos dan un coeficiente al que, según cuál sea, se le adjudica una clasificación que va desde el G (que es el peor) al A+++, que es el mejor.

Una última curiosidad que a veces nos preguntáis. Y estos criterios ¿son serios? ¿se puede fiar uno de ellos? La respuesta es que sí. Los datos presentados por los fabricantes para adaptarse a la nueva clasificación energética del aire acondicionado corresponden a estudios homologados y la normativa (lo puedes ver en el BOE) es muy estricta.

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