Césped artificial
Una solución ecológica, bonita pero no siempre demasiado barata. Al menos, a corto plazo.
(fotos: nicenatural y nicepremium de www.nicegarden.es)
Hace años, a nadie se le habría pasado por la cabeza la opción de implantar césped artificial en sustitución del natural. Sin embargo, poco a poco, la conciencia ecológica y las dificultades para el riego, su popularización en instalaciones deportivas y, también hay que reconocerlo, su calidad de imitación respecto del natural, han ido popularizando este producto que tiene cada día mayor aceptación.
El césped artificial tiene distintas categorías que dependen de la calidad de sus plásticos, del número de puntadas y de la presentación de su base. Un buen césped, con bastante densidad de hojas de unos 40 o 50mm y una base que imite el afieltrado clásico de un buen jardín, sustituye con plenas garantías a la mejor pradera que puedas imaginar, si bien la inversión no es precisamente pequeña. Por eso su uso se ha extendido sobre todo para cubrir patios y terrazas, quedando reservada su instalación en praderas para los bolsillos más pudientes.
La instalación del césped artificial es relativamente sencilla. Si se coloca sobre la tierra, es necesario hacer un trabajo de compresión del terreno, colocar grava para garantizar un buen drenaje y poner una lámina geotextil que evite brotes de plantas que puedan dañar el tejido. En suelos de hormigón o terrazo, se pega con un adhesivo siguiendo las mismas pautas que si instaláramos una moqueta. Las uniones, tanto en un caso como en otro, se realizan sin solaparlas, colocando bajo el encuentro una banda de unión compuesta por varias láminas plásticas y que les da consistencia e impermeabilidad. Es importante por eso evitar que puedan quedar depresiones en estos puntos que provoquen encharcamientos.
Sobre el césped, si no tiene su propio afieltrado, suele colocarse arena de sílice o, en ocasiones, una mezcla de ésta con fibra de coco. Es interesante regar un poco el suelo para refrescarlos y, en ese caso, la arena y sobre todo la fibra ayudan a evitar que la evaporación sea demasiado rápida.
El mantenimiento es muy sencillo. Una simple escoba de jardín con varillas de plástico nos permitirá peinar y levantar la hierba artificial. La limpieza se puede realizar, por ejemplo, con un soplador o una escoba y las manchas se resuelven frotando con jabón neutro. |