Tunear muebles y objetos decorativos I (materiales sintéticos)
El concepto del tuneo nos sugiere una práctica desenfadada, creativa y, por supuesto, personalísima. Aplicada tradicionalmente al mundo de los coches, este artículo nos propone jugar con esta posibilidad en la decoración de nuestra casa.
Tunear es un verbo moderno. Comenzó a utilizarse entre los años 60-70 aplicado al mundo del automóvil como sinónimo de personalizar un vehículo. Pasadas unas décadas ya lo utilizamos en el lenguaje coloquial para todo. Y por lo tanto, además de tunear el coche, la ropa y las recetas de cocina, tuneamos también objetos decorativos y muebles. Serán personalizaciones sencillitas porque las cosas complicadas se las dejamos a los profesionales.
¿Quién no ha encontrado de oferta una horrorosa cajonera de melamina con forma aceptable?. O, quizás una lámpara de plasticurri, pero que da el pego y además por cuatro chapas. O el típico y práctico zapatero en kit para montar en casa y con un color que se da de tortas con la decoración… Lo importante es que detrás del objeto seamos capaces de ver las posibilidades que nos ofrece. Así que, dicho y hecho, imaginamos, compramos y tuneamos. El resultado puede ser espectacular.
La primera y principal forma de personalizar muebles es la pintura. Más adelante iremos viendo la forma de empapelar, entelar o forrar con rollos de plástico adhesivo.
Comenzaremos por los muebles de melamina o cualquier material sintético. Los pobres no nos dan demasiadas opciones, pero el resultado final puede sorprendernos.
Lo primero que hay que hacer es dar es una imprimación. Antonio Calderón (¡él si que sabe!), nos da unos estupendos consejos para aplicarla: ver video.
¿Visto el vídeo? Pues, como podréis observar, el producto que nos recomienda -además de servir para casi cualquier material- se presenta en distintos colores. Eso puede hacer que la misma imprimación sea la terminación definitiva, si es que los tonos se adaptan a lo que queremos. Y, desde luego, siempre podemos mezclarlos para obtener un color a nuestro gusto.
En caso de que no estemos de acuerdo con la terminación resultante y queramos ir más lejos en nuestro arte casero, pues rodillo, brocha para recovecos y a aplicar la pintura del color que más nos apetezca. Iremos pintando en capas finas encima de la imprimación. Y siempre respetando el tiempo de secado entre capa y capa, según nos indique el fabricante. Podemos usar lacas, semilacas, esmaltes en brillo, mate o satinado… Como siempre, nuestra imaginación y el gusto personal harán el resto. Distintas opciones serán: pintar en tonos metalizados tan de actualidad. En colores de acuerdo con la decoración de una habitación. Los blancos en toda su gama, roto, almendra, huevo... se adaptan a cualquier espacio. Y, si fotocopiamos un trozo de tela, hacemos con el dibujo una plantilla e imitamos los colores del tapizado predominante en la habitación. Podemos hacer un fantástico coordinado siguiendo los consejos de Ramiro sobre el estarcido ver video.
¿Sencillo, verdad? Unas molduras, un cambio de tiradores...rematarán la obra. Más adelante hablaremos de toques finales para completar más aún nuestros tuneos y aplicables a cualquier tipo de mueble pintado. Calde y Ramiro nos seguirán acompañando e instruyendo. |